¡¡¡Cambio de figuritas en la Brig. de Monte 12 – Se fué Dotto!!!


Se fue Mario Dotto… 

Publicado 7 de febrero

Fuente: http://www.lineacapital.com.ar/?noticia=54502

Designado inspector general del Ejército, el teniente coronel dejará sus funciones en la provincia de Misiones, donde estuvo al frente de la Brigada de Monte XII. El militar fue denunciado por ex combatientes de Malvinas, oriundos de la provincia de Corrientes, por haberlos torturado en las islas. “Hacía que los colimbas se embadurnen la caracon excremento como castigo”, recuerda el veterano de guerra Ernesto Alonso.

Mario Dotto junto al goebrnador Maurice Closs y el presidente del STJ de Misiones. Corrientes (Por Franco Mizrahi).

La ministra de Defensa de la Nación, Nilda Garré, acaba de ascender al teniente Mario Gabriel Dotto al cargo de inspector general del Ejército, y dejó cu cargo en Misiones. La revista Veintitrés publicó la denuncia radicada por ex combatientes correntinos, en el marco de una mega causa que investiga la jueza Liliana Herraez, de Tierra del Fuego. En pleno proceso de instrucción militar, el teniente Dotto hacía que los colimbas se embadurnen la cara con excremento como castigo”, recuerda Ernesto Alonso, ex combatiente de Malvinas. El sufrimiento se hace carne, otra vez, con el recuerdo: Alonso dice que soportó los maltratos de Dotto siendo oficial del Regimiento 7 del Ejército, cuando corría el año 1981 y los militares se preparaban para partir a la guerra. En las islas, el hermano del representante de modelos, Pancho Dotto, habría hecho gala de su estilo. Así consta, al menos, en una denuncia sobre violaciones a los derechos humanos cometidas por oficiales y suboficiales en pleno conflicto bélico y que investiga la Justicia Federal de Río Grande, en Tierra del Fuego. Según la acusación, las anécdotas sobre el accionar de Mario Dotto son diversas. Dicen que era “un nazi”. Recuerdan que se burlaba de quienes tenían algún problema de movilidad. Y acusan que amenazó a sus hombres con un pico de botella para saber “quién se había robado las golosinas”. Mientras tanto, la artillería pesada caía en territorio argentino y los colimbas morían desnutridos. El caso de Dotto es un botón de muestra de las prácticas abusivas que caracterizaron a las Fuerzas Armadas durante los años de plomo. La denuncia que pesa en su contra forma parte de una causa que investiga 74 hechos delictivos de los militares en Malvinas. Y que podrían ser catalogados como crímenes de lesa humanidad. “Dotto quería saber quién se había robado sus dulces”, recuerda Mario Benjamín Romero, quien prestó servicios en el Regimiento de Infantería número 5, de la localidad correntina Paso de los Libres. “Hizo formar a los soldados y los amenazaba con una botella quebrada. Si no hablaban, decía que les cortaría la cara.” Los soldados se mantuvieron en silencio. Y Dotto respondió: la mayoría recuerda que “les pegó un baile”, como se conoce en la jerga militar al salto de rana y el cuerpo a tierra. Por su parte, Romero aclaró que “no sé si los cortó pero gritaba ‘decí hijo de puta quién me robó las cosas’”. Hasta ahora, Dotto se desempeñaba como jefe de la Brigada de Monte XII, en Misiones. Las acusaciones respecto a su pasado no impidieron su ascenso: en diciembre de 2007 se convirtió en general de brigada en una ceremonia presidida por Cristina Fernández, quien le entregó el sable que hizo oficial la promoción. Tampoco el plus salarial que cobra como ex combatiente de Malvinas y que alcanza los 936,70 pesos. Pero Dotto no es el único que aparece sindicado como oveja negra. La causa que está a cargo de la jueza Lilian Herraez, salpica a más de 50 imputados. Entre los crímenes cometidos figuran cinco muertes –entre las que se cuenta un fusilamiento–, inanición, estaqueos y hasta entierros. Por caso, a un soldado le amputaron dos dedos del pie porque se le congelaron por estar sin borceguíes. Ernesto Alonso, presidente del centro de ex combatientes de La Plata, agrega además que “fui testigo incluso de una muerte que no consta en la causa”. Se trata del fallecimiento del soldado Rola. “Formaba parte de la Infantería de Marina –relata Alonso–. Y falleció como consecuencia de un castigo de su superior que lo hizo dormir a la intemperie. Convulsionó y tuvo un paro cardíaco. Lo vi, lo viví. Aunque digan que murió en combate.”Frente a cada muerte, la denuncia repite una metodología aplicada por las Fuerzas Armadas: la entrega a las familias de las víctimas de un certificado de defunción que acusaba “muerto en combate”. Crimenes de lesa humanidad La querella, que encabeza el ex subsecretario de Derechos Humanos y actual secretario del Consejo de la Magistratura, Pablo Vassel, apunta a demostrar que en Malvinas también se cometieron crímenes de lesa humanidad. Un dato no es menor: los genocidas,+ Alfredo Astiz, Jorge Acosta y Antonio Pernías cumplieron funciones en las islas. Si bien a medida que avanza la investigación se conocen más detalles, apenas se radicó la denuncia dos casos causaron escozor: el de los acusados, que permanecen en actividad, Carlos Bianchi –guardamarina– y Gustavo Adolfo Malacalza, subteniente. Para Oscar Núñez, estaqueado por Malacalza, la experiencia marcó a fuego a los soldados: “Ese subteniente me apuntó con la pistola. Le dije que era un cobarde, que no tenía huevos para tirarme. Me pegó un puntapié en las costillas. Habíamos carneado una oveja porque nos estábamos muriendo de hambre”. Con la denuncia hecha pública, la ministra de Defensa, Nilda Garré decidió separar de sus cargos a los acusados. Pero si bien dejaron sus puestos habituales, siguen en actividad cobrando su salario y hasta el extra por Malvinas. Con el resto de los imputados, Garré no estuvo tan rápida de muñeca. Basta un ejemplo. El entonces subteniente Emilio José Samyn Duco, según acusa Américo Aguilar, lo estaqueó semidesnudo por robar comida y caminó encima de su pecho. “Tres veces me colgó”, recuerda Aguilar. Samyn Duco parece no tener tan buena memoria: está en actividad y es oficial mayor. Consultada por Veintitrés, Garré prefirió no hacer declaraciones. “El tema debe resolverlo la Justicia”, dicen en Defensa. Otra mancha en el sable Se sabe, el tiempo no borra las heridas. Aunque hayan pasado 26 años desde que Leopoldo Fortunato Galtieri, como presidente de facto, decidiera combatir contra los ingleses y muchos de los militares imputados en la causa continuaran haciendo carrera en las fuerzas. Entre los casos más paradigmáticos de los acusados retirados, figuran Juan Ramón Mabragaña, coronel en Malvinas. Según el relato del testigo Mario Benjamín Romero, “un suboficial que mató una oveja para darle de comer a un grupo de soldados fue estaqueado seis horas”. Y continúa: “Izaron la bandera, vino el jefe del regimiento, coronel Mabragaña, y le sacó las tiras delante de todos los oficiales”. Ese suboficial pasó a ser soldado. Mabragaña, que se retiró como general de brigada, figura en la Conadep como jefe de un grupo de tareas, con participación en la subzona 24, de Corrientes. Además, está implicado en secuestros, torturas y asesinatos de militantes políticos. El capitán y coronel retirado Ramón Alberto Varela fue distinguido y condecorado por el Ejército. Sin embargo, otra versión contradice su heroísmo y lo acusa de vejámenes. Pablo Perazo, entonces soldado de la Compañía de Infantería C del Regimiento 3 de La Tablada, denuncia que Varela escondía encomiendas que debía distribuir entre los soldados. Perazo cuenta que el 13 de junio del ’82 rompió el baúl y sacó cosas para repartir entre sus compañeros. Pero lo descubrieron. “Varela gritó un largo rato. Sacó una 9 milímetros y disparó hacia los pies del declarante –relata Perazo–. Los disparos no dieron en el blanco. El 14 de junio, tras la rendición, buscamos a Varela para recibir indicaciones y no lo encontramos. Nos había abandonado y tuvimos que irnos sin jefes que pudieran protegernos estratégicamente, por ejemplo, de los lugares donde se encontraban enterradas minas antipersonales.” Jorge Eduardo Taranto fue conductor del programa Malvinas, la Verdadera historia, en Radio 10. Actualmente se desempeña en el sector cámaras de C5N. Es especialista en Inteligencia y asesora al canal respecto de cámaras ocultas e investigaciones. Era subteniente cuando se desató la guerra de Malvinas y está acusado de estaquear al cabo Manes durante cinco días y cinco noches por matar ovejas. El general de brigada Mario Benjamín Menéndez, fue el gobernador militar de las islas durante el conflicto bélico. En enero del ’79 fue jefe del área 460 y tuvo responsabilidad directa en la represión ilegal en esa zona. La mayoría de los acusados retirados comparte otro hecho cuestionable: cobran la pensión honorífica de ex combatientes, es decir, alrededor de 1.950 pesos por sus servicios a la Patria. En medio de la investigación, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, anunció que enviará un proyecto a la Legislatura bonaerense para ampliar el beneficio de pensión social que perciben los ex combatientes a los militares retirados y expulsados de las Fuerzas Armadas. Sin distinciones. Ni reparos. La pensión honorífica incluiría a los represores y torturadores que no gozaban de tal privilegio. Mientras tanto, los ex combatientes intentan revelar una historia que, dicen, estaba oculta. En el confín del mundo, rodeados de agua y de ingleses que ganaban terreno, los soldados aseguran haber sufrido las prácticas nefastas de quienes se desempeñaron en las Fuerzas Armadas durante la última dictadura militar.

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Presidente de Asociacion Civil Paracaidistas de Malvinas Misiones Ex Soldado Paracaidista clase 63 - RIAerot 14 - CA Comando - F.T. Centella
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