“NUESTRA HISTORIA 70” – Un boletin interesante –


Una reafirmacion de nuestro reclamo si lo buscan bien y la confirmación, que en el próximo boletin ajuntaré sobre el “ESTATUTO DEL COMBATIENTE DEL EJERCITO ARGENTINO” y una reglamentacion que, ES UNA LEY VIGENTE!!!!!!

BOLETINES PARA COLECCIONAR

Es una serie informativa sobre acontecimientos de nuestro pasado reciente, destinado principalmente  a quienes no los vivieron y para los que los olvidaron. Su exposición no busca polemizar ni agraviar, sino lograr la concordia a través de la verdad y la equidad en el tratamiento de los dramáticos sucesos vividos en la década del 70 que vienen siendo parcializados y distorsionados mediante una campaña de mentiras y desinformación interesada.

 
B172- Sistema de Incorporación Militar y Ley de Movilización  –     30 de julio de 2010
   Temas desarrolladosAntecedentes de sistemas de reclutamiento en nuestro país

El Servicio Militar Obligatorio (SMO)

La suspensión del Servicio Militar Obligatorio

El Servicio Militar Voluntario

La Ley de Movilización

Reflexiones finales

 

 

 

 

1. Antecedentes de sistemas de reclutamiento en nuestro pais

En los primeros años de nuestra República  las fuerzas existentes eran  el Ejército y la Marina de Guerra. No existía la Fuerza Aérea, cuya creación recién se produjo ya avanzado el siglo XX.

En sus comienzos el Ejército se nutría de “enganchados” y ”destinados” (Leva); los enganchados eran los que se incorporaban en forma voluntaria; mientras que los destinados eran incorporados obligatoriamente por causas específicas.  Servían como tales 3 años en el arma de Infantería y 4 años en el arma de Caballería.

Como los enganchados no alcanzaban a satisfacer la demanda de personal militar, en 1858 se sancionó una ley (que sería precursora del Servicio Militar Obligatorio) que establecía que “los vagos y mal entretenidos, los que en días de labor se encuentren habitualmente en casa de juego o en tabernas, los que usen cuchillos o arma blanca en la capital y pueblos de campaña, los que cometan hurtos simples o los que infieran heridas leves, serán destinados al servicio de las armas por un término que no baje de 2 años ni exceda de 4”.

La Marina de Guerra se nutría asimismo de voluntarios que se incorporaban por 2 años. A partir de 1895 -como consecuencia de un rápido e importante desarrollo impuesto por necesidades operacionales –  también  se basó en la contratación de tripulantes extranjeros, particularmente europeos, que tenían experiencia en la actividad naval tanto mercante como de guerra. Esa incorporación incluía a jerarquías de Oficial y alcanzó un número importante, siendo una muestra de ello la composición de la dotación del crucero acorazado “ Garibaldi” adquirido a fines del siglo XIX, en el cual había más de 300 extranjeros sobre una tripulación de 573 plazas.

Resumiendo, el reclutamiento se hacía con métodos varios, adecuados al tiempo histórico del país y a las características de su sociedad en aquella época.

2. El Servicio Militar Obligatorio (SMO)

A este tipo de reclutamiento se llegó como perfeccionamiento de los iniciales y luego de haber pasado  por los sistemas citados que se mostraban superados por las necesidades que imponían en esos tiempos  las Fuerzas Armadas debido a la evolución que habían sufrido, por la variación de la forma en que se desarrollaban las guerras y por condicionamientos políticos con países vecinos.

El Comodoro Martín Rivadavia, inspirado en sistemas extranjeros, alentó para la Marina de Guerra un sistema de reclutamiento mixto que contemplaba el servicio militar obligatorio por 2 años como marinero, con la posibilidad de incorporarse como voluntario -por contrato- luego de terminar el servicio obligatorio. Como consecuencia de ello el 13 de septiembre de 1900 se promulgó la ley 3.948, de conscripción obligatoria para la Marina de Guerra.

El Presidente Julio A Roca – hacia finales de Siglo XIX – se encontraba ante la necesidad de materializar la unión nacional debido al riesgo de una incipiente anarquía   por la existencia de las milicias provinciales y peligros extranjeros en distintas fronteras. El Ministro de Guerra de ese gobierno, Coronel Pablo Ricchieri, consideraba que había que reestructurar y modernizar las Fuerzas Armadas para convertirlas en una herramienta que posibilitara el dominio soberano de la Nación y constituyera una fuerza disuasoria ante la posibilidad de cualquier amenaza externa. Simultáneamente tenía la idea de implementar un Servicio Militar Obligatorio que lo convirtiera en un elemento de unión para los integrantes de las distintas regiones y orígenes de la patria.

El objetivo no era solamente enseñarles a empuñar un arma sino lograr una identidad nacional  forjada en un ámbito de disciplina, de principios éticos y morales; modelo que además de superar problemas sociales y poblacionales serviría para mejorar la política de Defensa Nacional tal como se constataba en otras naciones que podían servir de ejemplo. Se intentaba así colocar a la República en las mejores condiciones de defensa imitando los procedimientos seguidos por esas naciones líderes.

Después de un amplio debate en el Congreso, fue sancionada la ley 4.301 del año 1901 “Estatuto Militar Orgánico”que estableció el Servicio Militar Obligatorio  y que perduró, con las mejoras que las distintas épocas requirieron,  hasta el 31 de agosto del año 1994, en que fue suspendida su aplicación por un decreto del Poder Ejecutivo y  reemplazado luego por la ley 24.449 promulgada el 5 de enero de 1995 – “Sistema Nacional de Defensa” – que estableció el Servicio Militar Voluntario.

Las modificaciones a lo largo del siglo en que tuvo vigencia fueron impuestas por el paso del tiempo y por necesidad de mejoras y actualizaciones en su  funcionamiento. Las leyes que la modificaron: 17.531, 18.848, 18.673, 19.902, 20.428, 21.903 y 22.944 muestran que a lo largo del tiempo la ley se fue adaptando a las necesidades de la época.

Este sistema  satisfizo las necesidades de incorporación de recursos humanos de la totalidad de las Fuerzas Armadas (la Fuerza  Aérea también se nutrió de este sistema a partir de su creación). Incorporaba personal que tenía una misma edad, lo que resultaba una ventaja otorgando también la posibilidad de incorporación voluntaria para determinadas actividades, siendo los casos más visibles la incorporación de “baqueanos”, “músicos”, ”sanidad”, “oficinistas” y otros.

Del modelo implantado en 1901 – con las modificaciones y correcciones sufridas durante su vigencia antes citada – surgieron “ las reservas”  del país a lo largo de casi un siglo.  A partir de entonces se contó con suficientes fuerzas de reserva instruidas, permanentemente renovadas,  movilizables y con la adecuada edad para cumplir las exigencias de cada cargo en particular. Ellas podían rápidamente actualizarse – en caso de ser necesario – para afrontar las duras exigencias de una guerra. Este sistema  permitió que la Argentina contara en forma permanente con el respaldo y tranquilidad que le daba saber que disponía de una reserva que contribuía a fortalecer el poder disuasorio de la Nación..

Posibilitaba que masivamente se unieran a través de este sistema, ciudadanos de las diferentes provincias del pais; los habitantes del campo y de parajes aislados y los de pueblos y ciudades; los ricos y los pobres; los que tenían un elevado grado de instrucción y los analfabetos; los que habían llevado una vida exitosa y los que eran marginales; los que habían comido todos los días y los que no. Todos ellos juntos e iguales ante la ley,  viviendo la realidad de  nuestro país , poniendo en vivencia las costumbres y características de las diferentes regiones. Todos unidos capacitándose para la enorme responsabilidad de defender a su Patria y adquiriendo la capacidad   para poder cumplir el mandato constitucional de armarse en defensa de ella.  (ESTATUTO DEL COMBATIENTE – EJERCITO ARGENTINO – UPSSSSS!!! Termina la discusión de la gilada) Ver próxima publicación *******

Aprendiendo también sobre amistad, solidaridad, trabajo de equipo y espíritu de cuerpo, aspectos sumamente importantes y beneficiosos que aumentan el poder combativo de toda fuerza armada. Todos los estratos sociales se hallaban presentes, capacitándose juntos y fortificando su espíritu patriótico. Eso lo necesitaba y lo sigue necesitando nuestro país. El hombre defiende lo que quiere y quiere lo que conoce. El “armarse en defensa de la Patria” era una realidad. Clase tras clase el ciudadano se instruía para esa defensa y comprendía que ella era una responsabilidad ineludible de todos. Constituía una responsabilidad y tradición que ya habían cumplido sus padres, abuelos y bisabuelos.

En lo relacionado con la salud – en los exámenes médicos previos a su incorporación –  se calificaba a la clase examinada  “apto para todo servicio” (ATS), disminuido en sus aptitudes físicas” (DAF) e “inútil para todo servicio” (ITS). Según las necesidades, eran incorporados los ATS en primer término y en caso de no ser suficientes, los DAF, que eran destinados en lugares y puestos donde la disminución física lo posibilitaba.

Por el carácter masivo con que se ejecutaba, constituyó la última oportunidad que tenía la Nación para determinar el estado de salud en que se encontraba un importante sector de la población, proporcionando información actualizada anualmente -que por su magnitud y calidad – daba datos válidos para ser aprovechados por otros organismos del Estado.

También constituía una excelente y última oportunidad del Estado para combatir el analfabetismo en la edad del ciudadano que hacía el SMO, por cuanto las Fuerzas Armadas contaban con Escuelas – bajo el control del Ministerio de Educación y personal de Maestros Nacionales – que incorporaban  obligatoriamente a los soldados que no sabían leer ni escribir (que no eran pocos) donde se les impartía la instrucción suficiente para salir de esa penosa situación que era  limitante para integrarse a la comunidad y desarrollar su vida normalmente.

Otro de los aspectos importantes era que en las unidades militares funcionaban numerosos talleres de diferentes oficios (carpintería – albañilería – pintura – tornería -mecánicos de automotores – armería – zapatería – talabartería – sastrería y otros más) a los cuales se destinaba personal y en los que, al cabo del lapso en que se mantenían incorporados, adquirían suficiente conocimiento y destreza, por lo que al ser dados de baja les servía para abrirse camino e insertarse laboralmente. Lo mismo ocurría con el personal que, por el puesto que ocupaba, aprendía a manejar diversos tipos de vehículos automotores (desde vehículos livianos hasta camiones) y otros equipos  que le posibilitaba  adquirir o mejorar su adiestramiento y aprovecharlo en actividades laborales, al terminar su incorporación.

Los países que en la actualidad tienen este tipo de reclutamiento son mayoría (aproximadamente 88) a nivel mundial. Entre los principales países que tienen este sistema, se pueden citar Rusia, Alemania, Austria, China, Dinamarca, Egipto, Israel, Eslovaquia, Eslovenia, Filipinas, Finlandia, Grecia, Hungría, Indonesia, Irán, Iraq, Nigeria, Noruega, Holanda, Polonia, Portugal, Rep. Checa, ambas Coreas, Suecia, Suiza, Turquía  y Vietnam.

A nivel latinoamericano se incluyen en este sistema: Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela.

 3. La suspensión del Servicio Militar Obligatorio

 

En 1994, en una Unidad Militar del Ejército ubicada en la Provincia del Neuquén, se produjo un desafortunado hecho que motivó la muerte en penosas circunstancias de un soldado incorporado a tal Unidad. El hecho – aún en el caso de tener carácter delictivo – carecía de  la suficiente entidad como para motivar el cambio de un sistema que había probado ser eficiente. Sin embargo se hizo una gran campaña de acción sicológica mostrando al suceso como la razón de la modificación del sistema de reclutamiento para el servicio militar, cuando en realidad era sólo un episodio aislado y  se contaba con suficiente legislación para tratarlo como tal y tomar las medidas del caso para reprimir ese  supuesto delito y perfeccionar las medidas necesarias para evitar su repetición

El sistema voluntario – que lo reemplazó – tampoco pone a resguardo al incorporado de ser víctima de un delito similar al que se utilizó para introducir el cambio de sistema. En una organización de la magnitud de las Fuerzas Armadas, con decena de miles de efectivos, pueden producirse delitos (de hecho se producen y reprimen), como pueden producirse en cualquier organización pública o privada. Es mediante la aplicación de las leyes como se deben prevenir y reprimir los delitos, para de tal forma, producir su limitación.

El carácter de “Obligatorio” o “Voluntario” se refiere al sistema que se usa para incorporar personal a las Fuerzas Armadas; ya que las leyes y reglamentos que rigen el funcionamiento de esas Fuerzas son los mismos y los cambios de esas leyes y reglamentos son variaciones propias que provienen de la evolución sufrida a lo largo de toda la vigencia del sistema de incorporación obligatoria y seguirá también evolucionando  con el sistema de incorporación voluntaria o cualquier tipo de sistema de incorporación que se cree en el futuro.

Estamos convencidos que el hecho relatado al principio, y divulgado como causa para el cambio del sistema de reclutamiento para las FFAA, fue una causa “declamada” ya que la causa real tiene dos vertientes de un mismo camino: La primera de ellas fue una motivación política del Dr Menem relacionada con las elecciones a desarrollarse próximamente y la segunda y principal, forma parte de la intención de los gobiernos de 1983 en adelante respecto a la necesidad de disminuir el poder político de las FFAA minimizando las mismas, sin importarles el inmenso deterioro de la defensa nacional. Tal agresión contra las FFAA resultaba anacrónica: los mandos superiores de las Fuerzas estaban convencidos de la necesidad de prescindencia política de sus instituciones y ya habían dado muestras evidentes de tal convicción (caso del ataque a la Tablada  en 1989 y en  la crisis de diciembre de 2001)

Como se ha demostrado en los cuatro boletines anteriores, a partir de 1983, se produjo un importantísimo achicamiento de ellas mediante: una drástica disminución de sus presupuestos que llevaron a la falta de una adecuada capacitación; falta de reemplazos y nuevas adquisiciones de sus materiales y equipos que cayeron en la obsolescencia y el desmantelamiento de la industria para la defensa, (que las liberaba en forma importante de la dependencia y/o tutela de otros países) que satisfacía necesidades propias acordes con el tipo de acción bélica en que hipotéticamente podría verse envuelta la Nación y que también permitía neutralizar las limitaciones que se le pusieron en tiempo de guerra para obtener armamentos y equipos de moderna tecnología. (Caso guerra de Malvinas)

Por lo tanto debemos insistir  que esta suspensión del SMO no fue una medida casual fruto de un hecho fortuito aunque desgraciado, sino que se trató de una acción más que forma parte de un todo que tiene relación directa con intereses internos ideológicos y políticos, que también pueden haber  recibido influencia de intereses externos que consideran la conveniencia de reducir las capacidades de defensa de la Nación. Esto se produce en un mundo en que son demasiados los problemas que se solucionan a través de la violencia.(ver presupuestos y armamentos de países vecinos). No debería ser así…..pero lo es. Basta escuchar o leer las informaciones de los medios de comunicación masiva para ver el grado de certeza de lo manifestado.

 Estas repetidas coincidencias puestas de manifiesto en los sucesivos gobiernos democráticos, han llevado a  la actual situación de limitaciones para el ejercicio del poder soberano; haciéndose más visible en el control de los espacios aéreo y marítimo y que en definitiva consiste en  la disminución drástica  de su capacidad de disuasión. (Ver B-168 B-169 B-170 B-171)

 

4. El Servicio Militar Voluntario

En este sistema la incorporación a las Fuerzas Armadas dejó de ser obligatoria para transformarse en voluntaria. No obstante ello, la Ley 24429 que lo establece fija en su Art 19 que “en el caso excepcional que no se lleguen a cubrir con soldados voluntarios los cupos fijados por el Art 3 (que establece que la cantidad de soldados voluntarios que se requieran para cada una de las Fuerzas Armadas serán fijadas anualmente por el Presidente de la Nación a propuesta del Ministerio de Defensa) el Poder Ejecutivo podrá convocar, en los términos establecidos por la Ley 17531 SMO, a los ciudadanos que en el año de la prestación cumplan dieciocho años de edad y por un período que no  podrá exceder de un año” (La ley citada es una de la modificaciones que complementó la Ley del Servicio Militar Obligatorio). NH70-172-SMV-Art3-19.doc

Es un sistema eficiente porque permite una especialización mayor mientras el personal está incorporado, pero es más costoso y – al ser así, a igualdad de costo – reduce la magnitud de fuerzas que se pueden mantener activas y las reservas que genera son menores  por provenir de efectivos incorporados  menos numerosos y que envejecen con mayor rapidez si se tiene en cuenta la edad en que finaliza la incorporación (28 años).

Con este sistema, el grueso de la ciudadanía no se incorpora al servicio y por lo tanto carecerá de la   capacitación requerida para armarse en defensa de la Patria. Se delega esa defensa  en un grupo menor que – sin restarle el patriotismo que se le asigna a todo ciudadano – debe afrontar el peso de la defensa. El ciudadano  que no se presente como voluntario para incorporarse a las Fuerzas Armadas se mantiene al margen de asumir su deber y responsabilidad  de la defensa, debido a que no ha logrado la capacitación necesaria para hacerlo con eficiencia. En caso de una guerra no deseada ni iniciada por la Nación – o sea que ella es víctima de un ataque – muy probablemente se carezca del tiempo necesario para instruir a personal que no cuenta con una formación militar previa

Se agrega a ello que el sistema no cumple – salvo con los incorporados – los aspectos favorables citados al tratar “El Servicio Militar Obligatorio”. Esto es muy importante para la Nación porque de esa forma no se logran los positivos efectos secundarios que producía.

Por otro lado, el personal que se incorpora bajo el sistema voluntario lo hace en forma transitoria (como ocurre en incorporación obligatoria), pero al finalizar su servicio a los 28 años tiene  una edad más avanzada y menos favorable para insertarse laboralmente en la sociedad. Contrariamente a lo que ocurría con los incorporados bajo el sistema obligatorio, en el cual se incorporaban  con  menos edad y por un lapso menor.

Los países que no tienen Servicio Militar Obligatorio son minoría (aproximadamente 60) a  nivel mundial. Entre los principales de esos países se pueden citar: Australia, Bélgica, Canadá, Estados Unidos de América, India, Irlanda, Italia, España, Japón, Pakistán y Reino Unido.

En el orden latinoamericano aquellos incluidos en esta modalidad son : Argentina, Costa Rica (que no posee FFAA), Nicaragua, Panamá y Uruguay.

Es necesario destacar que Estados Unidos de América y el Reino Unido son estados que han intervenido (e intervienen) permanentemente en conflictos armados, que cuentan con el más sofisticado y poderoso armamento del planeta y poseen un elevado poder económico para solventar con eficiencia el sistema voluntario. Su política de defensa nacional está en sintonía con su política exterior  que  obliga a una permanente utilización de la FFAA fuera de sus territorios de acuerdo a sus objetivos nacionales y compromisos internacionales. Tal situación a su vez, les permite tener suficientes reservas instruidas y renovadas.

Los gastos e inversiones necesarias para mantener FFAA en actividad que pongan a un país en una situación de plena seguridad son de tal magnitud que ningún país dispone de esas fuerzas. Todos tienen fuerzas activas que – en tiempo de paz – le brindan una seguridad adecuada a los valores a proteger, a las posibilidades económicas que poseen; y a sus intereses nacionales, pero sin que ello afecte seriamente otras actividades como el desarrollo, la salud, la educación, etc. 

El pasaje de la situación de paz a la de guerra se logra mediante las previsiones de movilización, que no sólo incluyen el aumento de las capacidades de  las FFAA mediante la activación e incorporación de las reservas necesarias para afrontar esa nueva situación, sino la movilización de otros recursos que permitan el sostén de esa guerra  y le brinden  las mayores posibilidades de  éxito. La guerra no es solamente una cuestión de las FFAA sino de toda la Nación. Las fuerzas que se mantienen activas son las que brindan la base y el tiempo necesario para esa movilización.

La guerra es algo no deseable por ningún país, porque siempre – aun ganándola – es mucho lo que se pierde en ella. Ni hablar de las consecuencias generales, en este último caso. Es suficiente recordar el ejemplo de Alemania que – al término de la 2da guerra mundial – fue ocupada por los países aliados. Su territorio estaba administrado por fuerzas que lo habían dividido en 3 administraciones (Alemania Occidental, Alemania Oriental y Berlín; en este último había 4 sectores: ruso, estadounidense, francés y británico y en ellas flameaban sus respectivas banderas). Después de ello vino la reunificación, con lo cual debió vivir – entre ambas situaciones – más de 40 años en una situación anormal.

La voluntad que puedan exhibir los países de mantenerse al margen de una guerra es sólo una expresión de deseos que no tiene en cuenta la voluntad de agresión ni los intereses (objetivos políticos) de otro país. Por eso aquella voluntad es insuficiente para contener una agresión externa. En el orden internacional aferrarse a  una ingenuidad en esta materia puede llevar  la pérdida de soberanía en parte del territorio, al margen de otros desastres mayores. En la historia mundial sobran ejemplos de tales errores.

Tampoco se puede confiar en la amistad o enemistad permanentes entre países. Los países no son amigos ni enemigos; son los objetivos que persiguen ellos los que -según la época- pueden ser coincidentes u opuestos. Cuando esos objetivos opuestos afectan intereses vitales y el país que tiene intereses opuestos adopta medidas que lo muestran dispuesto a consumar una agresión (como puede ser una escalada armamentista que desequilibra las fuerzas, movilización y otras que conduzcan a ese mismo fin) ese país pasa a ser un enemigo potencial y si ejecuta acciones armadas agresivas se convierte  en enemigo.

La situación de amigo o enemigo no es algo definitivo (permanente) porque los estados – según sus objetivos (intereses) – modifican sus  políticas  y varían esa situación. Por ejemplo EEUU y la URSS eran aliados en la 2da Guerra Mundial y luego fueron enemigos durante la Guerra Fría (guerra que se desarrolló en distintos países o regiones de todo el mundo  sin que  actores principales actuaran con sus fuerzas). Caso contrario fue el de EEUU y Alemania e Italia, en que fueron enemigos durante la 2da guerra Mundial y hoy son aliados en la NATO. En América también tenemos ejemplos.

A nivel internacional existe la Organización de las Naciones Unidas (ONU), creada al término de la 2da Guerra Mundial, que tiene entre sus objetivos evitar que las guerras se produzcan. No obstante su altruista finalidad, la mayor influencia que ejercen las naciones que ocupan en forma permanente el Consejo de Seguridad al disponer del poder de “veto” sobre aquellas disposiciones que sugiere o consagra  la “Asamblea de las Naciones Unidas” cuando las mismas rozan o afectan sus intereses, comprometen su efectividad y credibilidad. Como consecuencia de los intereses de las grandes potencias  – y pese a sus fines – tampoco tiene la ONU la posibilidad total de garantizar la paz.  A lo expresado debemos agregar  que hay numerosos casos de naciones que lisa y llanamente no cumplieron sus disposiciones.

El párrafo anterior nos debe llevar a pensar que la mejor seguridad es la que cada Nación se puede dar con las acertadas medidas diplomáticas y de disuasión militar que tome para ello. La libertad se mantiene cuando se es fuerte en su economía, con un desarrollo armónico general y con un sistema nacional de defensa disuasivo.

Un país fuerte puede elegir, uno menos fuerte puede optar y un país sin un poder mínimo no puede elegir ni optar.

5. La Ley de movilización

 

La Ley 17.649 de Movilización Nacional que regía la movilización de la Nación y  contenía – entre otros aspectos – la Movilización de las FFAA, fue derogada en el año 1988 y reemplazada por la Ley 23.554 de Defensa Nacional. Esta última ley imponía presentar al Poder Ejecutivo Nacional, dentro de los 365 días de promulgada, los anteproyectos de 6 leyes indispensables y complementarias de la Ley de Defensa Nacional. Sin embargo no fue así: se tardó 18 años en reglamentarla y las 6 leyes complementarias aún no se promulgaron.

Desde aquel entonces a la fecha han pasado 22 años y ello muestra  la mínima importancia que le asignaron los gobiernos posteriores al año 1988 a las necesidades imperiosas de la  Defensa Nacional. Este inconveniente se hace más grave si se tiene en cuenta el drástico achicamiento sufrido por las FFAA  y el desmantelamiento causado a la industria militar, además del tiempo que va a demandar poner al país ajustado a las leyes que aún no han sido sancionadas.

La Ley de Defensa Nacional vigente  – 23.554 – define en su articulado (art 32 a 35) como movilización, tanto a las requisiciones [1] como a las obligaciones de todos las habitantes (nacionales o no) como “carga pública” frente a las necesidades de defensa. Con posterioridad a ello – entre 1999 y 2002 – el PEN dictó una serie de Decretos y Disposiciones que establecieron herramientas institucionales y facultades ministeriales que complementaron – en este aspecto – la Ley de Defensa Nacional. Sin embargo se hace  necesaria una ley de Movilización Nacional, cuyo Anteproyecto comenzó a elaborarse en 1989 y fue finalmente enviado al Congreso Nacional en el año 2001 sin que hasta el día de hoy haya sido aprobado..

Esa ley debería incluir aspectos relacionados con la Movilización Militar, la Movilización Económica (incluyendo las Movilizaciones Financiera, Industrial, Comercial, de Servicios y de Obras) y la adecuación de Política Exterior e Interior NH70-172-DN-Art32a34.doc

6. Reflexiones finales

El Sistema “Servicio Militar Obligatorio” en un país como el nuestro, resulta más adecuado como sistema porque ofrece muchas ventajas con respecto al “Servicio Militar Voluntario”. En principio, capacita mayor número de ciudadanos para armarse en defensa de la Patria como lo exige  la Constitución y produce una mayor cantidad de reservas con formación militar, suficientemente instruidas y renovables, con edades más adecuadas en caso de ser necesaria su posterior movilización.

 

El sistema obligatorio proporciona otras importantes ventajas: alcanza a todos los ciudadanos sin distinción. Todos los incorporados toman conocimiento o fortalecen su responsabilidad como ciudadanos para servir a la Patria de la misma forma en que lo hicieron otras generaciones a lo largo de nuestra historia. Por otra parte, tiene beneficios adicionales relacionados con el conocimiento de su estado de salud, la toma de conciencia de lo que representa el espíritu de cuerpo de una organización y la necesidad del trabajo en equipo (entre nacionales de distintos estratos sociales). Aprende también a ejercer sus responsabilidades como ciudadano y visualiza la necesidad del culto a los símbolos patrios y el respeto a la comunidad. En muchos casos , también obtiene conocimientos prácticos  para su posterior reinserción laboral.

 

El SMO fue durante su vigencia un factor de unión nacional.  Su desaparición coincide con una época en que esa unión resulta más necesaria.

 

El “Servicio Militar Voluntario” tiene la ventaja que – al tener más tiempo incorporado a ese personal – se puede lograr una mayor especialización del mismo; pero al ser más costoso limita la incorporación a una  menor cantidad de soldados y con ello produce un importante achicamiento de las FFAA y una notable disminución en las reservas. Como contrapartida queda la mayor parte de los ciudadanos al margen de la incorporación y sin capacitación para asumir  las responsabilidades constitucionales.

 

Ambos sistemas de incorporación son satisfactorios y su vigencia guarda estricta relación con la magnitud territorial de los países y la cantidad e importancia de los bienes que poseen y deben mantener a resguardo de eventuales apetencias externas. Según la importancia de esos bienes se requerirán mayores o menores fuerzas, armas  y equipos para que el país los pueda proteger.

 

Acorde con los medios y recursos que el país pueda disponer para mantener un sistema de defensa en condiciones de cumplir con su finalidad – y teniendo en cuenta el párrafo anterior – podrá recurrir a un sistema u otro.

 

Ninguno de los dos sistemas de incorporación mencionados fueron puros. Cuando tenía vigencia el SMO, vimos que preveía incorporación voluntaria. Al ser reemplazado por el SMV vimos que también contempla la incorporación obligatoria, Se puede concluir en que ambos sistemas contenían aspectos mixtos. La diferencia estriba en que la incorporación era (masivamente) obligatoria y ahora es voluntaria.

 

La gran diferencia de ambos se hace visible no sólo en sus costos y por ende en su dimensión, sino también en la formación de reservas movilizables como se vio en particular al referirnos a cada sistema. Es posible y creemos que conveniente- lo que debería salir de estudios específicos y profundos – un sistema de reclutamiento mixto, basado en el sistema obligatorio, que incluya a todos los ciudadanos y, con este servicio cumplido, aplicar un sistema voluntario destinado a alimentar los puestos que requieran una mayor y prolongada especialización.

 

En el caso de nuestro país, su territorio es el octavo entre los países del mundo; posee grandes recursos que exceden las propias necesidades y constituyen riquezas que en otros países no existen o se han disminuido o agotado. Esos bienes satisfacen necesidades que en el mundo no han disminuido sino que, por el contrario, han aumentado y seguirán aumentando. La necesidad de protegerlos que tiene nuestra Nación será cada vez más necesaria.

 

El apresurado cambio de sistema de incorporación (suspensión del SMO por decreto del Poder Ejecutivo varios meses antes de estudiar y establecer por ley el sistema voluntario que lo reemplazó) surgió, en el tiempo, a partir de la ocurrencia de un hecho delictivo, solucionable mediante la aplicación de leyes vigentes, que fue aprovechado políticamente. Como se expresó, el cambio tuvo evidentes razones políticas en línea con la serie de medidas tomadas contra las Fuerzas Armadas a partir de 1983. Todas han  conducido a una sola consecuencia y que es  la grave afectación de la Defensa Nacional (narradas en cuatro boletines anteriores)

 

La disminución de las capacidades de la FFAA, mediante procedimientos diversos, es producto del accionar político-ideológico de los gobiernos nacionales desde 1983   por incumplimiento de sus responsabilidades constitucionales en relación  a las necesidades de nuestra Defensa Nacional.

 

La supresión de SMO eliminó un elemento importante y masivo de contención para una juventud desorientada como consecuencia de un relativismo moral y ausencia de paradigmas. Sin una adecuada educación, con las limitaciones que ofrece el futuro para su desarrollo personal, el mal ejemplo de muchos padres sin trabajo que viven de changas, subsidios y prebendas, el abandono sufrido en sus hogares y muchas otras circunstancias, una parte importante de esa juventud hoy no estudia ni trabaja, vive en la vorágine de la calle, se ha dejado ganar por la adicción a la droga y al alcohol con las graves consecuencias que traen aparejadas, incluyendo el delito violento, sin que exista un planeamiento y una acción nacional coordinada que le ponga freno y recupere a estos jóvenes para la sociedad.

 

La Defensa Nacional, por ser vital para el país e incluir a los más diversos y diferentes sectores, es una actividad muy compleja que requiere hombres y mujeres, civiles y militares, con un elevado grado de responsabilidad, idoneidad y experiencia sobre el tema. En este caso, la idoneidad a que se refiere la Constitución para la ocupación de cargos públicos, tiene una importancia vital.

 

“La guerra es suficientemente importante para dejarla solamente en manos de militares; pero también suficientemente importante para dejarla solamente en manos de políticos incompetentes”.

 

La forma en que se trataron los documentos vinculados a la Defensa Nacional, las demoras excesivas en crear los instrumentos legales necesarios y las pocas voces de los políticos y de los medios de comunicación social ante la falta de adecuadas previsiones de Defensa, ponen en evidencia el poco conocimiento sobre este tema y también el poco interés por el mismo de nuestros dirigentes y sociedad en general.

 

Respecto al SMO debemos dejar constancia acerca de una omisión por motivos políticos que es la siguiente: En el llamado “juicio a las Juntas Militares”, Causa 13, la Cámara Federal pertinente estableció en “la Sentencia” que en el periodo de referencia se había desarrollado una “Guerra Revolucionaria” iniciada por los grupos armados ilegales que querían tomar el poder político. Durante la misma el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) intentó dominar una zona selvática de Tucumán para establecer una “Zona Liberada” y pedir reconocimiento internacional. Allí combatió, a partir del 9 de febrero de 1975 contra unidades del Ejército enviadas por un gobierno constitucional, produciéndose muchos enfrentamientos armados en los que murieron, además de guerrilleros, oficiales, suboficiales y soldados que estaban cumpliendo con la Ley del SMO. ( También heridos con secuelas que los discapacitaron).

Hasta el día de hoy esas víctimas durante el desarrollo de esa reconocida guerra por parte de la justicia federal no tienen,  como los guerrilleros que los combatieron, una ley de resarcimiento (ley 24.411) ni el reconocimiento de haber participado en una contienda bélica (de naturaleza distinta pero contemplada en los reglamentos y leyes de guerra), como lo tienen los “veteranos de Malvinas”,

Con estas reflexiones queremos llamar la atención a todos nuestros ciudadanos, pero en especial a los Poderes responsables de administrar y conducir políticamente al país para “no tener que llorar después sobre la leche derramada”.

 

FIN DEL BOLETÍN Nº 172.-

NOTA DEL EDITOR: Les adjunto los siguientes links para que LEAN LOS ESTATUTOS DE LOS COMBATIENTES, TANTO EL DE LA CRUZ ROJA, COMO EL DEL EJERCITO ARGENTINO….SE SORPRENDERAN!!!

http://www.icrc.org/WEB/SPA/sitespa0.nsf/html/5TDM4R

http://www.rs.ejercito.mil.ar/Contenido/Nro640/Revista/derechohuma.htm

Ahora que estoy tratando de entrar …¿lo sacaron????? 🙂

No importa, lo tenemos igual para que lo lean!!!

 

http://www.rs.ejercito.mil.ar/Contenido/Nro640/Revista/derechohuma.htm 

Revista del Suboficial Nº 640

 

 

Páginas de la Nota: 1 | 2 | 3 | 4 | 5

PARTE I


DERECHO HUMANITARIO
Por los Mayores Miguel Angel Uribe, Ricardo Tulio Martini y Edgardo Parellada

“Si usted está en un conflicto, no pierda su calidad humana. No se deshumanice. Le ayudará a no cometer errores y no desperdiciar vidas humanas. Es lo mejor que puede esperar en un conflicto: no pierda su humanidad.”

Ex combatiente en El Salvador
El desarrollo de las conductas necesarias para que el soldado enfrente al enemigo durante la ejecución de las operaciones de combate, requiere de un adecuado y exigente adiestramiento.

Pero lograr que el mismo soldado respete el derecho de su adversario y proteja a las víctimas de las acciones del combate, impone un adiestramiento particular.

Es importante, pues, capacitar a nuestros soldados para “conquistar”, “ocupar” y “mantener” un objetivo asignado -materializando en el terreno el cumplimiento de su misión- como también educarlos para “respetar” y “proteger” el derecho del adversario. El “respeto y protección”, palabras utilizadas frecuentemente en las Convenciones de Ginebra y sus Protocolos, suelen aparecer como vocablos con contenidos presuntamente abstractos. Sin embargo, ambos exigen del combatiente conductas concretas e inmediatas.

Consecuentemente, es fundamental que todo soldado reaccione natural e inmediatamente, y distinga entre objetivo militar y bienes y personas civiles. A partir de entonces, deberá respetar y proteger a todas las personas civiles y a las que no estén involucradas en el combate o hayan dejado de estarlo.

Para atenuar los efectos de las hostilidades, lo expresado se aplicará a toda situación, a fin de cumplir eficientemente con la misión impuesta.

Al presentar este sistema de instrucción, resulta necesario, en primer lugar, despertar el interés del personal sobre la importancia que entrañan conceptos tales como distinción, respeto y protección. Y una manera atractiva para captar la atención de los receptores, consiste en descubrir a través de los relatos de historia de guerra -o en biografías de combatientes, o bien en todo lo que aporta al conflicto de Malvinas y su bibliografía correspondiente- la aparición y concreción de tales conductas.

El Derecho Internacional de los Conflictos Armados (DICA) describe la composición de estas conductas de la siguiente manera:

Respeto: implica proteger a las personas y objetos involucrados, y no atacarlos. Se incluyen dentro de este concepto, el herido, el enfermo, el náufrago o las instalaciones sanitarias, es decir, se salvaguarda al adversario que se encuentra fuera de combate.

Protección: constituye un acto de ayuda positivo y de apoyo. A su vez, significa adoptar medidas concretas para buscar, socorrer y asistir al no combatiente, sin distinción de nacionalidad.

SIGUIENTE

VOLVER AL SUMARIO

Páginas de la Nota: 1 | 2 | 3 | 4 | 5

PARTE I


Su finalidad es proteger a las víctimas del peligro, del sufrimiento y de los abusos a los que puedan estar expuestos, tomar su defensa y prestarles ayuda. Por ello, protección y asistencia constituyen dos aspectos indisolubles de un mismo compromiso. No existen por separado y su consecuencia es garantizar a las personas que se encuentran en sectores donde se desarrollan las operaciones, el debido respeto a su condición.

La Dra. Sylvie-Stoyanka Junod aclara que los dos criterios fundamentales del respeto y protección son la no discriminación y la urgencia.(1)

A propósito de tales conceptos, digamos que durante el conflicto de Malvinas, estas conductas se presentaron ejemplarmente en todos los niveles de la conducción y por ambas partes.

El Dr. Isidoro Ruiz Moreno nos presenta como ejemplo de respeto, la rápida y eficiente atención proporcionada, por una parte, al entonces Teniente de la RAF Jeffrey Glover -derribado en Howard el 21 de mayo de 1982- y por la otra, al entonces Teniente Primero Horacio Losito -quien fue herido en la madrugada del 30 de mayo de 1982, durante el combate de Top Malo House-. (2)

En referencia al mismo tema, el entonces Teniente Primero Médico Alejandro Steverlynk, médico de la Compañía de Sanidad 3, quien fue capturado en la noche del 11 de junio de 1982 en el Monte Dos Hermanas, y permaneció durante treinta días como personal retenido asistiendo a los prisioneros de guerra, nos refería en relación a la protección:

“Desde el punto de vista médico, los pacientes y heridos argentinos fueron atendidos correctamente por la sanidad militar británica y evacuados en oportunidad”.

Por otro lado, los británicos realizaron más de trescientas operaciones quirúrgicas, cien de las cuales se practicaron para aliviar a heridos argentinos. Consecuencia de ello fue que de todos los evacuados a las instalaciones médicas inglesas, sólo hubo que lamentar el fallecimiento de dos. (3)

Conductas Comprende Criterios para su aplicación
Respeto Proteger y no atacar No discriminar y proceder con urgencia
Protección Ayudar y apoyar positivamente

ANTERIOR | SIGUIENTE

VOLVER AL SUMARIO

Páginas de la Nota: 1 | 2 | 3 | 4 | 5

PARTE I


Sin embargo, para que el proceder se maximice a estas conductas, deben precederle una tercera: la distinción.

De esta manera, todo soldado deberá distinguir, con seguridad, la diferencia existente entre combatientes y no combatientes, por un lado, y entre bienes civiles y objetivos militares, por el otro.

La distinción entre combatientes y población civil estuvo garantizada hasta 1977, año en que se firmaron los Protocolos Adicionales I y II a los Convenios de Ginebra de 1949, por:

• El uso por las tropas regulares de su uniforme habitual y de sus armas a la vista.

• En el caso de los miembros de cuerpos voluntarios y de movimientos de resistencia, el respeto de las siguientes condiciones:

– Portar un signo distintivo fijo y fácil de reconocer a distancia.

– Portar las armas a la vista.

– Figurar a su cargo, una persona responsable de sus subordinados.

– Ejecutar sus operaciones con arreglo a las leyes y usos de la guerra.

Sin embargo, según las normas aprobadas en los Protocolos Adicionales de 1977, el principio de distinción quedó modificado. Por esta razón, la República Argentina formuló reservas a los artículos 43 y 44. (4)

En el transcurso de situaciones excepcionales, cuando debido a la índole de las hostilidades (guerra de guerrillas), un combatiente no pudiere distinguirse de la población civil, éste conservará su estatuto de combatiente, a condición de que, en tales circunstancias, lleve sus armas abiertamente:

• Durante todo el enfrentamiento militar.

• Durante el tiempo en que fuere visible para el enemigo, mientras está tomando parte de un despliegue militar, previo al lanzamiento de un ataque en el que va a participar.

Debe tenerse en cuenta que sólo los objetivos militares pueden ser objeto de ataques.

Conducta Comprende  
Distinguir Diferenciar entre combatientes y no combatientes, por un lado, y entre bienes civiles y objetivos militares por el otro.  
 

El maestro Jean S. Pictec, afirmaba que la distinción y protección del DICA, constituyen el fundamento sobre el cual descansa la codificación de las leyes y normas consuetudinarias de la guerra.

“La población civil y sus bienes deben ser respetados y protegidos en los conflictos armados, y para este propósito deben ser distinguidos de los combatientes y de los objetivos militares.”(5)

Este concepto fue ya implícitamente reconocido en la Declaración de San Petesburgo de 1868, donde se afirmaba que “el único propósito legítimo que los Estados deben esforzarse para llevar a cabo durante la guerra, es el de debilitar a las fuerzas militares del enemigo.”

Empero, hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial, pocas veces se implementó esta norma consuetudinaria, ya que la población apenas sufría por el uso de armas. Y por otra parte, las medidas adoptadas en La Haya en 1899 y 1907, parecían suficientes.

Sin embargo, fue el desarrollo del armamento después del conflicto y su uso durante la Segunda Guerra Mundial, los aspectos que modificaron la vigencia de esta norma. En efecto, el repetido uso de represalias contra las ciudades y sus habitantes provocó que el 90 por ciento de las personas directamente afectadas por el conflicto, fueran civiles.

Estos graves efectos de la Segunda Guerra Mundial respecto de las poblaciones civiles, determinaron, pues, la necesidad de acordarles una protección especial a partir del Cuarto Convenio de Ginebra de 1949, relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra.

Asimismo, los Protocolos Adicionales de 1977 a los cuatro Convenios de Ginebra de 1949, cubrieron situaciones no contempladas por los cuatro Convenios de Ginebra.

Con anterioridad a la firma de los Protocolos de 1977, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) consideró la necesidad de precisar explícitamente el concepto de distinción, y ello lo concretó por medio de un tratado. Luego de presentadas varias propuestas, se decidió por el presente texto, correspondiente al artículo 48 del Protocolo I:

“A fin de garantizar el respeto y la protección de la población civil y de los bienes de carácter civil, las partes en conflicto harán distinción, en todo momento, entre población civil y combatientes, y entre bienes de carácter civil y objetivos militares y, en consecuencia, dirigirán sus operaciones únicamente contra objetivos militares.”

Una vez adoptado, este artículo presentó, desde entonces hasta el presente, la ventaja de establecer claramente la distinción y de proclamar el respeto y protección, bienes a los que la población civil y los objetivos civiles tienen derecho.

ANTERIOR | SIGUIENTE

VOLVER AL SUMARIO

Páginas de la Nota: 1 | 2 | 3 | 4 | 5

PARTE I


Combatiente

• Se considera como tal, a cualquier miembro de las FFAA, exceptuando el personal sanitario y religioso. A todos los combatientes, se les exige diferenciarse de la población civil mediante el uso de uniforme. Sin embargo, cuando situaciones de combate inusuales les impiden hacerlo, no pierden su estatuto y calidad de combatientes, siempre y cuando se diferencien por portar sus armas a la vista, en las siguientes situaciones:

– Durante todo el enfrentamiento militar.

– Durante un tiempo en que sean visibles para el enemigo, mientras toman parte en un despliegue militar, es decir, en cada movimiento en dirección hacia un lugar desde o en el cual se ha de llevarse a cabo un combate.

• Participantes en un levantamiento en masa.

Se consideran combatientes, a los habitantes de un territorio no ocupado, quienes, al acercarse el enemigo, toman las armas espontáneamente y en masa, para oponer resistencia a las fuerzas invasoras, sin haber tenido tiempo de organizarse como movimiento de resistencia o de unirse a las fuerzas armadas regulares, siempre que se distingan del resto de la población civil por:

– Portar las armas a la vista.

– Cumplir con las normas del derecho de guerra.

No combatientes

• El personal sanitario y religioso posee un estatuto especial y está protegido contra los ataques por los Convenios de Ginebra (al igual que las instalaciones y el transporte sanitarios). Sin embargo, esta condición protegida no debe ser usada para encubrir operaciones militares. Durante la Segunda Guerra Mundial, barcos de transporte italianos con distintivos de la Cruz Roja fueron empleados para el reabastecimiento del Afrika Korps, con la finalidad de evitar que fuesen hundidos por aeronaves y buques de guerra ingleses en el Mediterráneo. Tal procedimiento fue desaprobado por el Mariscal Rommel, cuando el hecho llegó a su conocimiento.

• Civiles que acompañan a las FFAA, sin formar parte de ellas, como por ejemplo los proveedores, corresponsales de guerra, cantineros, etc.

• Población civil: comprende a todas las personas civiles.

La presencia entre la población civil de combatientes aislados no priva a esa población de su calidad de civil, ni de la protección que merece.

El respeto debido a la protección y la salvaguarda de la población civil son elementos fundamentales del derecho internacional humanitario, cuyo basamento es el principio de distinción entre los objetivos militares y la población civil.

FUERZAS ARMADAS PERSONAS CIVILES
Están integradas por todas las unidades organizadas, incluido la totalidad de su personal, que estén bajo un mando responsable de la conducta de los subordinados.
El mando de las FFAA debe ser responnsable ante la parte beligerante a la cual pertenezca. Las FFAA estarán sometidas a un régimen de disciplina interna que garantice el DICA. Los niños menores de quince años deberán ser reclutados por las FFAA
Personas que no son miembros de las FFAA y que no toman parte en un levantamiento en masa.

El carácter negativo está justificado, porque el concepto población civil y FFAA está solamente concebido sobre la opsosición de ambos términos.

En caso de duda sobre si una persona es civil o no, se considerará que ésta es civil

 

Actualmente, la comunidad internacional exige respeto y protección a la población civil palestina, y la aplicación del Cuarto Convenio en el conflicto de Medio Oriente, en los territorios de la Franja de Gaza y en la ribera occidental (incluyendo Jerusalén), ocupados por Israel desde junio de 1967.

COMBATIENTE NO COMBATIENTE
Miembros de las FFAA de una parte en conflicto, excepto el personal sanitario y religioso. Miembros de las FFAA de una parte en conflicto, que forman parte del personal sanitario y religioso
Población de un territorio, que al acercarse el enemigo se levanta contra él en forma espontánea. Civiles que acompañan a las FFAA, sin formar parte de ellas
Población Civil
En caso de duda sobre si una persona es civil o no, se considerará que ésta es civil

 

ANTERIOR | SIGUIENTE

VOLVER AL SUMARIO

Páginas de la Nota: 1 | 2 | 3 | 4 | 5

PARTE I


Objetivo militar y bien civil

El concepto de objetivo militar es el más importante en las operaciones de combate, porque materializa un elemento físico sobre el que hay que actuar para alcanzar la misión.

Las personas pueden ser objetivos, pero para constituirse en ello, deben estar revestidas de la calidad de combatientes, entendiendo que todo combatiente es, por su naturaleza, objetivo militar y así permanecerá mientras no deje de serlo, es decir hasta que se rinda o esté fuera de combate.

Asimismo, un objetivo militar sigue siéndolo aunque en el mismo haya personas civiles. Las personas civiles que estén en el interior del objetivo militar o en sus inmediaciones, compartirán el peligro al que dicho objetivo esté expuesto.

OBJETIVO MILITAR BIEN CIVIL
Esta integrado por:

Las FFAA, excepto el servicio sanitario, así como el personal religioso y los objetos de culto.

Los establecimientos, las construcciones y posiciones donde están localizadas las FFAA y su material (por ejemplo, posiciones, cuarteles, depósitos, concentración de tropas)

Los otros bienes (*), que por su naturaleza, ubicación finalidad o utilización, contribuyan eficazmente a la acción militar, y cuya destrucción total o parcial, captura o neutralización, tenga en las circunstancias del caso, una concreta ventaja militar.

Lo constituye todo bien que no es un objetivo militar.

El carácter negativo está justificado porque el concepto bien civil y objetivo militar, está solamente concebido sobre la oposición de ambos términos.

En caso de duda, se considerará que es de carácter civil todo bien normalmente utilizado con finalidad civil. Por ejemplo, un lugar de culto, una casa u otro tipo de vivienda, una escuela, etc.
(*) Los bienes que normalmente son civiles pueden, según la situación militar, convertirse en objetivos militares. Por ejemplo, una vivienda o un puente que puedan ser utilizados tácticamente por los defensores y, por lo tanto, constituirse en blancos para los atacantes.
La naturaleza de esos bienes produce para las FFAA el valor específico de ese objeto.
La ubicación es el evalor geográfico o posicional. La utilización es el empleo actual de la cosa.
La finalidad es el previsible empleo del objeto, en razón de su aptitud para servir a las operaciones militares (por ejemplo, un campanario como futuro puesto observatorio)

Así arribamos al criterio fundamental:

SI PUEDEN NO PUEDEN
Participar directamente en las hostilidades y ser afectados
Combatiente
Objetivo Militar
Poblacion Civil
Personal Sanitario MIlitar
Personal Religioso Militar
Bien Civil

ANTERIOR

Anuncios

Acerca de stucka82

Presidente de Asociacion Civil Paracaidistas de Malvinas Misiones Ex Soldado Paracaidista clase 63 - RIAerot 14 - CA Comando - F.T. Centella
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.