La Guerra y La Paz: 30 años después de la Guerra de Malvinas…Un mensaje de Navidad…


…La diferencia: “Los Estados  pueden mandar soldados a la guerra sin importarles nada, solo son números que mandar y descontar de una lista…

Los soldados son los que deberán enfrentarse y conocerse, los soldados saben que son soldados y eso vale en el respeto entre pares, sean de un bando o del otro… Sacarles el fusil y poner una tregua, desnuda a los niños que cada uno lleva dentro, sus miserias y sus virtudes, sus dolencias y sus fuerzas… Los soldados serán los que deban llevar el mayor peso de la historia con “su” historia…

Los Estados, al día siguiente de que termine la guerra, solo seguirán en su abstracta y burocrática manera de olvidarse que en el medio, los soldados eran personas…

-Espero que hayan tenido una Felíz Navidad en compania de los más allegados y de vuestro entorno.-

Deseamos fervorosamente, que el Estado Argentino en este próximo 2012, reconozca a todos los Soldados Veteranos Continentales afectados a la Guerra de Malvinas, antes de cumplirse los 30 años del conflicto, para la paz de sus espíritus y el orgullo de la Nación.

¡Felicidades!

Roberto Michel

Presidente 

Asociación Civil Paracaidistas de Malvinas y Otras Armas de Misiones

 

Emotivo encuentro de un soldado inglés y otro argentino en Malvinas

Nick Taylor encontró la cámara de Marcelo Llambías durante la guerra. Luego de 30 años, le obsequió un álbum con las imágenes. Y en vez de tirarse balas, jugaron a sacarse fotos

Crédito foto: Gentileza Diario Crónica

El cadete de la Escuela Militar Marcelo Llambías fue enviado a la Guerra de Malvinas en 1982. Al frente de una sección de tiradores, peleó contra la Unidad Nº 45 de Royal Marines en el Cerro Dos Hermanas, a 15 kilómetros de Puerto Argentino.

 Durante ese combate, perdió una mochila donde estaban su máquina de fotos Kodak ytodas las tomas del día anterior. Pensó que nunca más las iba a ver. Hasta que este año un amigo le avisó que se había publicado en Inglaterra el libro Pictures from far away, donde aparecían aquellas imágenes. El soldado que había encontrado la cámara había entregado las fotos a una editorial inglesa.

 

A casi treinta años de la Guerra de Malvinas, Llambías se encontró con el militar inglés Nick Taylor en el mismo lugar donde combatieron y donde este último halló la máquina de fotos. La reunión se dio el miércoles pasado en el Cerro Dos Hermanas. El inglés le entregó un álbum con las imágenes que el argentino había tomado durante la guerra. “Fue un momento muy fuerte, congeniamos de entrada”, señaló Llambías al llegar a Buenos Aires.

 

El ex combatiente contó que ambos visitaron el cementerio argentino y que lo más emocionante de todo fue cuando recorrieron el Monte Kent, donde habían entrado en combate los dos, y jugaron a que, en vez de tirarse balas, sacaban fotos, cada uno desde su posición. “Parecíamos dos chicos”, confesó.

 

Cuando Taylor encontró la cámara, faltaba sacar una foto; era un rollo de 24. Entonces sacó la última toma y guardó el rollo. Este año, el veterano de guerra inglés decidió publicar esas imágenes en un libro, en el que también escribió que quería conocer a ese militar argentino. En la obra, se muestra la vida de los dos soldados durante el conflicto bélico, haciendo una especie de paralelismo.

 

Luego, Nick Taylor consiguió la dirección de correo del argentino, empezó a hablar con él vía mail y le dijo que quería devolverle las fotos.

http://america.infobae.com/notas/40607-Emotivo-encuentro-de-un-soldado-ingls-y-otro-argentino-en-Malvinas

Esto es – ¡Quizás! – Un mensaje como en la Primer Guerra Mundial…

Una historia de Navidad…
El Villancico que Paró una Guerra (La Tregua de Navidad)

“Todo ocurrió espontáneamente, en forma muy misteriosa. Un espíritu más fuerte que el de la guerra prevaleció aquella noche”.
Leslie Walkinton, fusilero inglés de 17 años en la 1a. Guerra Mundial.
En la víspera de Navidad de 1914, los soldados aliados en el frente occidental (en Ypres, Bélgica), parapetados tras las trincheras y advertidos de un ataque sorpresivo, tardaron en comprender que era la línea de luces sobre las trincheras alemanas -ubicadas unos metros frente a ellos-: eran árboles decorados con velas.
El mismo kaiser los había enviado a las tropas germanas, junto con raciones extras de pan, licor y salchichas.
Pero los franceses y británicos no entendieron plenamente que los germanos, en plena guerra, estaban imbuidos del espíritu de la Navidad, hasta que los oyeron cantar a coro: Stille nacht, heilige nacht, el tradicional villancico alemán, el más popular de todo el mundo. Y que fue seguido, en su versión en inglés, por los soldados británicos tras los pocos metros que constituían la Tierra de nadie, esa franja helada de 50 metros que constituía la única separación entre ambos bandos.
Así comenzó la Tregua de Navidad, en la primera Nochebuena de la 1a. Guerra Mundial (la pequeña paz dentro de la Gran Guerra).
Tras cantar Noche de Paz en ambos idiomas, al unísono, de un bando a otro se contestaban con villancicos y aplausos (como unas horas antes lo hacían con las balas), los ingleses entonaban The first Noel y los alemanas correspondían con Adeste Fideles, que los ingleses siguieron al unísono en su versión en inglés: Oh, come all ye faithfull. Poco a poco, tímidas y prudentes, las siluetas se recortaban en la penumbra para intercambiar saludos y buenos deseos; banderas blancas y letreros que en incorrecto inglés decían “You no fight. We no fight” y “Merry Christmas” aparecían también. Antes de amanecer algunos grupos compartían tragos, tabaco y chocolates, así como anécdotas y fotografías de seres queridos, o simples botones arrancado al uniforme militar, traduciendo a los que no entendían el idioma del enemigo, los saludos amigos, los saludos fraternos.
Hubo un histórico partido de futbol (con marcador de 3 a 2, favor Alemania), pero especialmente, un histórico servicio religioso, en el que se leyó el Salmo 23 para honrar a los caídos recuperados y enterrados durante la tregua, donde soldados de ambos bandos ayudaron a sepultar a los que habían disparado en días anteriores, llorando y haciendo honores conjuntamente a las pérdidas.
En algunos sectores la tregua duró unas horas, pero hubo otros en que duró hasta el Año Nuevo, sólo en Alsacia no fue respetada la tregua tácita durante la jornada de Navidad, y hubo sectores de soldados franceses que no confraternizaron con el enemigo, aunque en alguno se dio un concierto con violines, trompetas y algunos otros instrumentos, que fue aplaudido por los germanos y agradecido con una reverencia de un oficial alemán. Al enterarse en los cuarteles generales se ordenó se rompiera el breve armisticio (pero los soldados no disparaban al enemigo sino a las estrellas) y se tomaron represalias, una cantidad indeterminada de soldados franceses fueron pasados por las armas, como escarmiento, así como soldados alemanes fueron enviados a frentes más hostiles, como el frente oriental ruso (donde dos años después se hizo una tregua similar, esta vez durante la Pascua). Para evitar se repitiera la situación, en años posteriores se iniciaban bombardeos de artillería en la víspera de Navidad; se censuró, también, el hecho, confiscando cartas familiares que narraban el hecho, así como negativos de las fotografías tomadas por los mismos soldados. Pero algunas cuantas fotografías que lograron colarse a las páginas del Daily Mirror y otros diarios, algunas cartas fueron recuperadas y los sobrevivientes se encargaron de resguardar sus memorias y sacarlas a la luz antes de morir.
Así lo narran algunos veteranos de guerra:
Sargento C. Lightfoot (Compañía C de Regimiento 1° de North Sttafordshire).
El día de Navidad vimos algo fuera de toda imaginación. Los alemanes dejaron sus trincheras y nosotros hicimos lo mismo. Nos encontramos a mitad de camino y deberías habernos visto estrechando sus manos, cambiando direcciones, souvenirs, etc. Nos llenaron de cigarros y tabaco. No hubo ni un disparo en todo el día de Navidad. Uno de nuestros hombres tocó una melodía y los alemanes bailaron y nos regalaron una muy buena canción
Sargento Mayor Fran Naden:
En el día de Navidad uno alemán salió de las trincheras con las manos en alto. Nuestros compañeros inmediatamente salieron de sus trincheras y los alemanes de ellas y nos encontramos en el medio y por el resto del día fraternizamos, cambiamos comida, cigarrillos y souvenirs. Los alemanes nos dieron algunas de sus salchichas y nosotros le dimos algunas de nuestras cosas. Los escoceses comenzaron a tocar sus gaitas y compartimos una rara alearía que incluyó un partido de futbol con los alemanes. Los alemanes nos dijeron estar cansados de la guerra y deseaban que terminara. Al día siguiente recibimos la orden de que toda comunicación e intercambio amistoso con el enemigo debía cesar, pero nosotros no disparamos en todo el día y los alemanes no nos dispararon a nosotros
Soldado W. Pentelow (de la 1a. Brigada en Riffles), en carta a su hermana
Tuvimos calma en Navidad y no hubo disparos. Las trincheras se llenaron de villancicos y canciones en Nochebuena. A veces los alemanes nos acompañaban y también nos vivaban. Ellos tenían unos pocos instrumentos y nos dieron algunas melodías […] Ellos gritaron: Vengan Ingleses, nos encontraremos en el medio…
Bueno, en Navidad salimos de nuestras trincheras, los encontramos en el medio del campo y los saludamos e intercambiamos cigarros. Tengo siete cigarros y varios cigarrillos de ellos. También le di a algunos de ellos mi dirección de casa
Y quien merece mención aparte es Alfred Anderson, muerto a los 107 años, siendo el escocés más longevo en su tiempo, pero además, el último sobreviviente de la Tregua de Navidad. No ha sido la única tregua en una guerra, sin embargo no ha habido es la más significativa.
La primera vez en referencia a este hecho que fué “contado y mirado con otra perspectiva” fue en 1983. En el video de Paul McCartney de su canción Pipes of piece, (de esos tiempos precámbricos en que los videos musicales aún contaban una historia), que toma a este episodio como base, ubicándose el ex beatle en un doble rol siendo parte de cada bando, para acentuar el hecho de que soldados de ambos ejércitos eran iguales, sufriendo la crueldad de la guerra al defender a su país, bajo las mismas extremas circunstancias, con la misma probabilidad de enlutar a sus familias y de matar a un joven idéntico a ellos. No es la primera vez que la cultura popular aborda el tema, en 2005 la película Joyeux Noel (Feliz Navidad) recrea el hecho de forma muy emotiva, y el grupo The Farm tiene una canción que también lo aborda.
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Acerca de stucka82

Presidente de Asociacion Civil Paracaidistas de Malvinas Misiones Ex Soldado Paracaidista clase 63 - RIAerot 14 - CA Comando - F.T. Centella
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